REFLEXIÓN Comunicar, informar, educar: la responsabilidad de un gremio que construye
18 de August de 2026
El 10 de agosto de 2026, un sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. Pereira, nuestra ciudad, quedó entre las más golpeadas: vidas que se perdieron, familias que hoy duermen fuera de casa, negocios que tuvieron que cerrar de un día para otro. Antes que cualquier otra cosa, en Núcleo lamentamos profundamente lo que Pereira y las otras ciudades afectadas están viviendo.
Escribimos esta reflexión desde la empatía que como constructora nos toca el corazón de ver, cómo en medio de esta catástrofe, este terremoto significó pérdidas materiales enormes para personas, familias enteras, y muchas zonas de las ciudades que quedaron bajo los escombros. Por medio de esta reflexión, queremos pensar en voz alta sobre la responsabilidad que tenemos, como sector de la construcción, de comunicar, informar y educar en momentos como este.
Comunicar no es aparecer. En una ciudad que necesita reconstruirse durante años, no meses, el peor error que podemos cometer es convertir la tragedia en contenido y desaparecer cuando deje de ser noticia. Comunicar, para nosotros, significa sostener una conversación honesta en el tiempo: contar lo que hacemos con evidencia, no con promesas; callar cuando no tenemos algo real que aportar; y ceder la palabra a quienes hoy la necesitan más que nosotros.
Informar es distinto a comunicar, y nuestro sector tiene una responsabilidad especial. Después de un sismo de esta magnitud, la ciudad se llena de preguntas legítimas: ¿mi vivienda es segura?, ¿qué debo revisar?, ¿a quién le creo? En ese vacío también aparecen el rumor y el miedo mal informado. Como constructora, tenemos acceso a información técnica que la mayoría de las personas no tiene por qué conocer en detalle, y eso nos obliga a traducirla, no a acumularla.
Informar bien, con rigor y sin alarmismo ni falsa tranquilidad, es una forma concreta de cuidar a la ciudad.
Y educar, quizás, es la responsabilidad que más nos compete a largo plazo. Colombia es un país con riesgo sísmico conocido, y Risaralda no es la excepción. Existe una norma, la NSR-10, que regula cómo debe construirse para resistir un sismo, y tras lo ocurrido, distintos expertos han planteado abiertamente que esa norma podría necesitar actualizarse. No nos corresponde a nosotros abrir ese debate técnico, pero sí nos corresponde participar en él con seriedad, y ayudar a que más personas entiendan qué significa construir con responsabilidad: qué preguntar antes de comprar una vivienda, qué diferencia una obra bien hecha de una que solo lo parece, por qué la norma existe y por qué cumplirla no es un costo sino una forma de cuidado.
Nada de esto reemplaza lo urgente. Hoy Pereira necesita ayuda concreta: manos, recursos, tiempo. Ese es, sin duda, el primer lugar al que debe ir nuestra energía como empresa y como gremio. Pero también, creemos que la forma en que un sector se comunica en momentos como este dice tanto de él como de lo que construye. Un gremio que habla de sus logros no está a la altura de lo que la ciudad necesita. Uno que informa, educa y acompaña durante los años que dure la reconstrucción, no solo durante las semanas en que el sismo sea noticia, sí lo está.
Esta reflexión invita a priorizar la manera de comunicarnos y enfocar nuestros esfuerzos en lo que realmente mejor sabemos hacer: reconstruir nuestra ciudad. En las próximas semanas seguiremos compartiendo lo que aprendemos, lo que hacemos y, sobre todo, escuchando lo que Pereira necesita de nosotros. Porque reconstruir una ciudad no es un titular. Es un compromiso de años, y ese es el único que vale la pena asumir.
Gracias por leernos.
Equipo de comunicaciones,
Núcleo Constructora
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